sábado, 23 de septiembre de 2017

EXPANSIÓN MUNDIAL DE LA CRISIS DE 1929 Y LA SIGUIENTE DEPRESIÓN

La crisis se extendió rápidamente, tanto entre los países industriales como en los agrícolas. Era algo difícil de evitar dado el protagonismo de los Estados Unidos en la economía mundial, el principal productor mundial y líder de las inversiones en el exterior. Las quiebras llegaron a los bancos y productores de muchos países. Para  1931, la crisis tenía un alcance mundial.  El proceso tuvo varios pasos:
  • Hambre de liquidez en el sistema bancario norteamericano.
  • Fin de las exportaciones de capital de EE.UU a Europa
  • Repatriaciones de capital norteamericano de países europeos y latinoamericanos. Alemania sufrió especialmente estas repatriciones, el Reichsbank quedó casi sin divisas. Muchos países quedaron sin financiación.
  • Estados Unidos redujo la compra de productos de otros países.
  • Países que se habían endeudado con Estados Unidos, como Francia o Gran Bretaña, comienzan a tener problemas para devolverlos.


Mapa (Edit. Vicens Vives) que refleja la extensión mundial de la crisis. ¿Quién le iba a decir a un productos brasileño de café o a un productor africano de cacao que una crisis en la bolsa de Nueva York les iba a llevar a la ruina?

Edit. Santillana



En la gráfica y tabla anteriores se refleja el gran descenso de la producción industrial en varios países desde 1929 a 1932. 

El país que evolucionó de manera más parecida a Estados Unidos fue Alemania que, aparte de sufrir los problemas de todos, estaba más ligada a la economía norteamericana y debía pagar las deudas de guerra (tuvieron que ser renegociadas: Plan Young). No obstante, experimentó varias quiebras y escándalos financieros. Austria experimentó un recesión de similar intensidad.
En mayo de 1931, el Kredit Anstall, principal entidad financiera austríaca con el

70% del capital privado del país, suspendió pagos.

En Francia la depresión no fue tan intensa, debido a que sus empresas, al ser medianas y pequeñas preferentemente, no necesitaban tanto del crédito y al hecho de poseer una agricultura más diversificada. 

El Reino Unido fue uno de los primeros países en sentir la crisis. Su comercio internacional cayó mucho desequilibrando la balanza de pagos. No obstante observamos que la caída porcentual no fue tan acusada debido a la existencia de su imperio colonial que le aseguraba mercados, la naturaleza de su comercio exterior que exportaba sobre todo productos manufacturados e importaba materias primas y los precios de éstas cayeron más que el de aquellos. Tuvo que hecer ajustes como el abandono del patró oro y la devaluación de la Libra.

En la tabla observamos que la crisis no llegó a la URSS; es más vemos un crecimiento en los años de la recesión mundial. La política económica de planificación (Primer Plan Quinquenal) explica este comportamiento.

Al estallar la II Guerra Mundial, muchos países no habían alcanzado, o apenas lo habían hecho hacía muy poco, los niveles de antes de la crisis y la recuperación productiva estuvo muy ligada al crecimiento de las industrias de material bélico.




miércoles, 20 de septiembre de 2017

BREVE HISTORIA DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS

HUGUET, M.: “Breve historia de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos”. Edit. Nowtilus. Madrid, 2017.

Este nuevo título de la serie “Breve Historia” que publica la editorial Nowtilus se ocupa de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, un acontecimiento de honda repercusión en su momento y de gran transcendencia para la posteridad. La guerra de independencia de las Trece Colonias es algo más que una guerra, es también una revolución. Las nuevas ideas que se plasmaron en documentos fundamentales como la Declaración de Derechos de Virginia, la Declaración de Independencia o la Constitución sirvieron de guía a la Revolución Francesa y revoluciones burguesas de la primera mitad del s. XIX. No hay que olvidar que muchas de estas ideas como la libertad, igualdad, soberanía, la existencia de derechos inalienables, etc. eran sumamente revolucionarias para los gobiernos europeos de la época porque ponían en tela de juicio su legitimidad. Por otra parte, fueron las ideas de los ilustrados europeos las que inspiraron a los patriotas norteamericanos.

Esta obra de la profesora Monserrat Huguet se ocupa de más aspectos que los puramente bélicos. Lógicamente, se va a ocupar de los principales momentos de la guerra, pero también va a analizar en profundidad el contexto social y económico de las colonias en los momentos anteriores al conflicto, las causas que propiciaron el inicio de la rebelión frente a Gran Bretaña,  la división en la sociedad colonial entre legitimistas y patriotas, la dimensión internacional, las múltiples consecuencias  (políticas, económicas y sociales) que siguieron a la paz, la gran influencia de una serie de hombres ilustres (los “Padres Fundadores”) durante y después del conflicto  y  los primeros momentos del nuevo Estado (hasta 1815) en los que se va a conformar un modelo político que se ha destacado por su gran estabilidad en el tiempo.

Una síntesis, documentada y amena, muy bien contextualizada en su época,  que permite al lector conocer cómo se gestó el nacimiento de un Estado llamado a convertirse en una potencia hegemónica desde comienzos del s. XX.

¿Qué va a encontrar el lector en los nueve capítulos de este ensayo? En primer lugar,  un análisis de la sociedad, economía y organización política de las Trece Colonias en el s. XVIII y su relación con Inglaterra. Se destaca también la importancia de la Guerra se los Siete Años y sus múltiples consecuencias.  El enorme gasto que supuso esta guerra dejó a los participantes en una difícil situación económica, para paliarla Gran Bretaña intentó recaudar más fondos comenzando una escala fiscal que iba a propiciar el desencuentro entre Londres y las Colonias: Ley del Sello, impuesto sobre el azúcar y otras manufacturas que llegaban de Inglaterra. Aunque algunas de estas imposiciones fiscales se retiraron (no sin antes haber sufrido la represión inglesa con algunos momentos significativos como la masacre de Boston de marzo de 1770), los colonos no estaban decididos a dar marcha atrás.

En el segundo capítulo se trata el motín del té y la desproporcionada reacción del rey Jorge III (cierre del puerto, restricción de las actividades democráticas en la colonia, obligación de los colonos a cobijar y mantener la tropas..) que en las colonias se calificaron de “leyes intolerables”. Los colonos formaron el Congreso Continental que, convertido en una especie de gobierno nacional, se dispuso a formar un Ejército Continental con G. Washington al mando. Paralelamente se constituyó un Comité, con T. Jefferson al frente, encargado de redactar una Declaración de Independencia que se aprobó el 4 de julio de 1776. Como he indicado más arriba, contenía en su preámbulo ideas claramente revolucionarias para los sistemas políticos europeos de la época.

Oleo de J. Trumbull que representa la presentación al Congreso  de
la Declaración de Independencia. Ilustración recogida en la obra
Las Colonias no disponías de fuerza armada, así que no fue tarea fácil formar un ejército capaz de hacer frente a los Casacas Rojas ingleses. En el capítulo tres se trata sobre esta cuestión: organización del ejército, estrategias de ambos bandos, principales mandos, himnos, enseñas  banderas, uniformes, servicios de inteligencia y espionaje (temas en los que G. Washington fue un innovador), etc.

Los capítulos 4 y 5 se ocupan fundamentalmente del desarrollo de la guerra, deteniéndose en algunas de las más decisivas de las 230 batallas: Lexington y Concord (las primeras, abril de 1775), la derrota de los colonos en la batalla de Quebec (diciembre, 1775) o la humillante pérdida de Nueva York (donde la mayoría de la población era legitimista) en el verano de 1776 que cayó en manos inglesas. Lugar destacado en este análisis ocupa la batalla de Saratoga (octubre de 1777), la victoria del Ejército Continental marcó un punto de inflexión, los americanos comprendieron que podían ganar la guerra. Tras esta victoria, Francia, buscando el desquite de la Guerra de los Siete Años, se comprometió a entrar en la guerra al lado de las Colonias y declaró la guerra a Inglaterra (la labor del embajador B. Franklin fue fundamental para esta decisión). España también participó como aliada de Francia buscando recuperar Gibraltar y Menorca. Holanda reconoció a las Colonias lo que motivó que Inglaterra le declarase la guerra. Dedica un espacio a señalar las brillantes acciones del español Gálvez en Pensacola enfrentándose a los ingleses. Todavía  tuvieron los ingleses algún momento de gloria como la toma de Charleston en 1780. La batalla decisiva se libró en Yorktown en septiembre-octubre de 1781, los ingleses se rindieron dejando más de 7000 prisioneros.

No se olvida la autora del papel de las mujeres en la retaguardia. Se hicieron cargo de las granjas y negocios faltos de mano de obra masculina, recaudaron fondos, desarrollaron labores de información y espionaje, etc. Algunas siguieron al ejército donde realizaron labores auxiliares, llegando a participar en el combate en algunas ocasiones.

El  capítulo seis se ocupa del fin de las hostilidades, la firma de la paz de Versalles (con las diferentes cláusulas que afectaron tanto a los contendientes como a Francia, España y Holanda) y los primeros años del nuevo Estado en los que tuvo que afrontar algunos graves problemas: cómo saldar la enorme deuda que se había contraído especialmente con la banca francesa y holandesa, la reconstrucción de ciudades, la necesidad de ayudar a los granjeros arruinados por causa del conflicto, el desequilibrio de la balanza de pagos, la contracción económica general, etc. Se explican las medidas de Hamilton, no del gusto de todos, para recuperar el país.

Una necesidad urgente era aprobar una Constitución común y definir el sistema institucional. Existían los Artículos de la Confederación aprobados en 1781 que eran un débil marco legal para acabar la guerra, firmar la paz y establecer una política internacional, pero resultaban claramente insuficientes para el funcionamiento del nuevo Estado. Se creó una Convención Constitucional (1787) presidida por Washington que, tras vencer las reticencias de algunos Estados a perder competencias y sus temores en el tema de representatividad, elaboraron una Constitución que entró en vigor el 21 de junio de 1788, en principio para nueve Estados. Una Constitución que, con algunas enmiendas añadidas, ha llegado a nuestros días (las primeras enmiendas  garantizaron una serie de libertades a los ciudadanos). Se completó con una Carta de Derechos del Hombre (1791). A pesar de la Constitución y de esta Carta de Derechos, y de fuertes campañas abolicionistas en los Estados del norte, no se abolió la esclavitud dado que el hacerlo amenazaba la unidad del nuevo Estado. Fue una gran ocasión perdida. El 30 de abril de 1789 tomó posesión el primer presidente que no podía ser otro que G. Washington.

El capítulo siete se ocupa de la consolidación del sistema político, se analiza la consolidación de un  bipartidismo entre Federalistas (partidarios de fortalecer la unidad del Estado) y Demócratas-Republicanos dirigidos por Jefferson (que no querían despojar de muchos poderes a los diferentes Estados). Ambos partidos concurrieron por primera vez en las elecciones presidenciales de 1796 que ganó el federalista Adams. Desde 1800 los Demócratas-Republicanos tuvieron el poder 20 años con 3 presidentes. Las primeras campañas iban a marcar las directrices de la vida electoral de los Estados Unidos.

Dedica unas cuantas páginas a una semblanza de los denominados “Padres Fundadores” comenzando por G. Washington, su retiro de la vida política en 1796, tras dos mandatos, marcó un límite temporal a los futuros presidentes. Se hace breves semblanza de T. Jefferson (padre de la Declaración de Independencia y tercer presidente), Hamilton, J. Adams, J. Madison, B. Franklin.

El capítulo 8 lo dedica a la Segunda Guerra de Independencia contra Inglaterra (1812-14) que, puso a prueba la fortaleza de la joven república. Los ingleses protagonizaron algunos hechos muy dolorosos para los norteamericanos como la captura y quema de Washington D. C. (la nueva capital desde 1800) y el asedio de Baltimore. El choque de americanos e ingleses tuvo gran importancia para las tribus indias del entorno de los Grandes Lagos doce de ellas,  lideradas por Tecumseh, participaron en la guerra apoyando a Gran Bretaña. El final trágico para estas tribus vino tras la batalla de Thames donde murió Tecumseh. Fue el fin de la resistencia india y el inicio de su desplazamiento hacia el oeste y la confinación en reservas.
Termina la obra con un capitulo en el que se analiza cómo se  ha tratado el tema de la independencia de Estados Unidos en la historiografía, la literatura, el cine… Hace un repaso de los ensayos históricos, novelas y películas más importantes que han tratado, con enfoques muy diferentes, la cuestión.

La obra en la Web de la editorial:




lunes, 11 de septiembre de 2017

LA CRISIS DE LA BOLSA (1929) LLEGA A LA AGRICULTURA NORTEAMERICANA

Los precios de los productos agrícolas en Estados Unidos habían comenzado a bajar desde 1926 como se ve en el siguiente gráfico.

Edit. Vicens Vives

Tras 1929 siguieron bajando debido al aumento de stocks, la caída de la demanda (interior y extranjera) y la buena cosecha de 1929 cuya producción seguía sin venderse cuando se recogió la de 1.930. La siguiente tabla permite calibrar la magnitud de la caída de estos precios sin que bajaran en tanto porcentaje los gastos necesarios para la producción.




Esta realidad tuvo fatídicas consecuencias: 
  • Ante pérdida de poder adquisitivo (entre 1.929 y 1.932 los agricultores norteamericanos tuvieron un 70 % menos de ingresos), los campesinos se hicieron más autárquicos. Consecuentemente demandaron menos productos industriales.
  • Muchos campesinos se arruinaron y no pudieron pagar sus deudas (en 1.929 un 20 de las tierras norteamericanas estaban gravadas con hipotecas). Se entra en un peligroso círculo vicioso: para pagar sus deudas debían aumentar su producción con lo que los precios caían aún más.
  • Muchos tuvieron que abandonar sus explotaciones y emigrar buscando oportunidades en lugares más propicios
Granja abandonada

“ Y entonces los desposeídos fueron empujados hacia el oeste desde Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México; familias de Nevada y Arkansas, tribus espar-cidas, conducidas en tractores. Carretadas, caravanas sin hogar y hambrientos; veinte mil, cincuenta mil y doscientos mil. Parecían brotar de las montañas, hambrientos e intranquilos como hormigas, corriendo a encontrar algún trabajo para hacer -levantar, empujar, tirar, recoger, cortar- cualquier cosa, cualquier carga con tal de comer. Los críos tienen hambre. No tenemos donde vivir. Como hormigas corriendo en busca de trabajo y, sobre todo, de tierra. Tenían hambre eran fieros. Y esperaban encontrar un hogar, y sólo encontraron odio”. Las uvas de la ira, John Steinbeck

miércoles, 6 de septiembre de 2017

CRISIS DE LA INDUSTRIA EN ESTADOS UNIDOS TRAS 1929

Tras la caída de la Bolsa y las quiebras de bancos, llegó el turno a la industria norteamericana que experimentó una gran contracción hasta 1932 como se ve en el siguiente gráfico:
Edit. ANAYA

La crisis industrial se debió a toda una serie de circunstancias, por ejemplo:
  • La dificultad para conseguir créditos e inversiones (ver en el siguiente gráfico la gran caída de la inversión privada en estados Unidos).
  • La contracción de la demanda interior debida al descenso de la capacidad adquisitiva de una gran parte de la población (parados y subempleados).
  • La contracción de la demanda mundial debido a la extensión de la crisis.
  • El consiguiente descenso de los precios de sus productos por la caída de la demanda y la acumulación de stoks



Muchas industrias no pudieron resistir el descenso de los precios. Comenzaron arruinándose las que estaban en una situación más precaria y las que producían artículos de los que se podía prescindir más fácilmente, por ejemplo las industrias del automóvil (la estrella de los años 20)



Hasta el otoño de 1.932 no comenzó la recuperación industrial con ciertas vacilaciones.

lunes, 14 de agosto de 2017

LA QUIEBRA DE BANCOS EN ESTADOS UNIDOS TRAS LA CRISIS DE 1929

Varios fenómenos paralelos explican la gran crisis de los bancos en EE.UU. que, como he indicado en otra entrada, eran demasiado pequeños, incapaces de soportar una crisis como la que se desató. Muchos bancos eran de ámbito local y no existía ninguna estructura para garantizar un apoyo mutuo. Voy a señalar tres fenómenos que contribuyeron a la quiebra de muchos de estos bancos:

1) Los bancos poseían acciones que perdieron un alto porcentaje de su valor. Para mantener su liquidez, se vieron obligados a vender parte de ellas lo que contribuyó a bajar más su precio y, lógicamente, los bancos aumentaron sus pérdidas. Un círculo vicioso infernal.
2) Los clientes, ante el pánico desatado, acudían a los bancos a retirar sus fondos. Cuando el banco se quedaba sin liquidez inmediata (tenía gran parte de los depósitos invertidos a medio y largo plazo y en préstamos), pedía paciencia a sus impositores, pero las colas se hacían más largas y en más bancos (las colas ante los bancos es una de las más repetidas imágenes de la Crisis). Muchos bancos se declaraban en quiebra. Cada quiebra bancaria aceleraba el proceso.


3) los bancos que habían prestado a los especuladores para comprar acciones con la garantía de las propias acciones se quedaron sin poder recuperar sus préstamos, las garantía habían perdido gran parte de su valor.

Los bancos quebraron en cadena, en tres años cerraron algo más de 5.000 bancos en Estados Unidos (algunos autores elevan la cifra a 9.000).

La quiebra de bancos significó:
  • La ruina de muchos depositantes, los ahorros de toda la vida se esfumaron.
  • La disminución de las posibilidades de obtener crédito industrial, o sea, de la financiación de muchas empresas. 
  • También descendieron los créditos al consumo.

Quebraron también bancos europeos, sobre todo los más relacionados con los EE.UU. (fue famosa la quiebra del Credit Anstalt de Viena).

martes, 8 de agosto de 2017

ESQUEMA DE LA EXTENSIÓN SECTORIAL DE LA CRISIS DE 1929 EN LOS EE. UU.

La crisis en Estados Unidos se fue encadenando: desde sus inicios bursátiles se fue extendiendo hasta alcanzar a todos los sectores de la economía, comenzando por los más conectados con la bolsa


De cómo llegó la crisis a los distintos sectores de la economía me ocuparé en próximas entradas

lunes, 7 de agosto de 2017

¿AUMENTARON LOS SUICIDIOS TRAS LA CRISIS DE LA BOLSA DE NUEVA YORK O FORMA PARTE DE LAS LEYENDAS DEL CRAC?


Una de la leyendas de Crac es que, tras conocerse el desplome de la bolsa, varios banqueros, especuladores y hombres de las finanzas se suicidaron al comprobar su ruina. Se corrió el rumor de que alquilaban habitaciones de los pisos más altos de los hoteles para arrojarse al vacío desde ellas.

¿Fue una realidad o la difusión de estas noticias fue mito, un recurso de la prensa para aumentar sus ventas en un momento de crisis?






EL DÍA EN QUE SE HUNDIÓ LA BOLSA
“Edward Stone, importante especulador bursátil, llegó a casa a las seis de la tarde del Jueves Negro. Con los ojos enloquecidos gritó a su hija Edith:
- No podemos conservar nada. No tengo ni un centavo. La Bolsa se ha hundido. Nos hemos quedado sin nada. ¡Nada¡ ¡Voy a matarme¡ Es la única solución. Tendréis el seguro...
Y echó a correr en dirección a la terraza (...). Un paso le separaba de la barandilla cuando Edith logró agarrarle un pie y retorcérselo hasta derribarlo (...). En-onces intervino la esposa, que le abofeteó repetidas veces y, al fin, Edward Stone empezó a reaccionar (...). Todo había pasado en menos de cinco minutos. Comenzaron a llegar los criados, a quienes hubo que decir que se había caído.
Al final, ya más calmado y en su habitación junto a su mujer e hija, logró contar lo ocurrido. Estaban en la más completa miseria. Ese día había perdido más de cinco millones de dólares.
Gordon Thomas. El día en que se hundió la Bolsa. 1984.


En realidad solo hubo dos personas que, para suicidarse, se arrojaron desde las alturas: el 5 de noviembre saltó de un edificio de 40 pisos el corredor de bolsa Hulda Borowski y once días más tarde el director de empresa G. E. Cutler se precipitó desde una escalera de emergencia. También se registraron dos suicidios por arma de fuego de gran resonancia: J. J. Riordan, presidente del banco The County Trust Company, y el presidente de Rochester Gas and Electric

Tras un estudios de los suicidios acaecidos desde el Jueves Negro hasta final de 1929, se puede concluir, con Galbraith, que la afirmación del aumento de los suicidios forma parte de la leyenda del Crac. Los suicidios tras el Crac solo aumentaron levemente respecto a los tiempos anteriores al Jueves Negro (un 14% frente a 13.6% por cada cien mil habitantes, según el autor citado). Solo un 4% de los suicidios desde el Jueves Negro hasta final de 1929 se pueden relacionar con el Crac.


jueves, 3 de agosto de 2017

LA CRISIS DE 1929: LA CAÍDA DE LA BOLSA EN LOS "DÍAS NEGROS" DE OCTUBRE

En una entrada anterior he dejado constancia de la gran especulación bursátil en Estados Unidos  desde 1924 a  comienzos de 1929.

En la segunda quincena de octubre de 1.929 estalló la crisis bursátil, una caída espectacular de las acciones, el descalabro de la bolsa de Nueva York. El primer aviso tuvo lugar el día 18,  la bolsa bajó 12 puntos (siete según otros), al día siguiente cayó otros 12 puntos. La confianza estaba comenzando a quebrarse. El día 21 se acumularon las ordenes de venta. Esta tendencia a la baja fue detenida por la Banca Morgan que ordenó la compra de acciones ligrando detener momentáneamente la caída ("retén organizado"). Ante el alud que se avecinaba el "retén" fue consciente de la imposibilidad de detener la caída y dejó de actuar sumándose a los vendedores. El día 23 el índice cayó otros 23 puntos.

El día 24, conocido como el "jueves negro", casi trece millones de títulos acudieron al mercado donde no encontraban  comprador. Las cotizaciones bajaron entre 12 y 25 puntos. El precio de las acciones entró en caída libre. Para algunos fue el primer día del pánico.

LA BOLSA EL 24 DE OCTUBRE DE 1929
"Aquella mañana (jueves, 24 de octubre de 1929) se produjo una desaforada e inexplicable carrera para vender. El alud cayó sobre la bolsa con fuerza torren-cial. El mecanismo no podía adaptarse al pánico. La alarma sonaba muy lejos de la Bolsa. En todo el país, la gente no sabía lo que pasaba, sólo que estaba arruinada o que pronto lo estaría. Por consiguiente, se apresuraban a vender. Dentro de la Bolsa el ruido era ensordecedor. Fuera, en Wall Street, bullía la muchedumbre. Tal vez se derrumbaba el capitalismo, y sería interesante verlo". GALBRAITH, J. K.: "La era de la incertidumbre". Plaza y Janés. Barcelona, 1991.

“Nada hacía presumir en aquella apacible mañana otoñal del jueves 24 de octubre, que pasaría a la historia como una de las fechas negras del siglo, el jueves negro de Wall Street.
La sesión bursátil se inició de forma sostenida, pero en seguida afluyeron gran-des cantidades de papel y se hundieron los precios. Los angustiados especuladores arrojaron sus títulos sobre las mesas de contratación. El ticker (teletipo) se retrasó. Los agentes de bolsa exigieron garantías para los títulos a crédito y ante la imposibilidad de obtenerlos, volcaron nuevas remesas de papel sobre la bolsa, ocasionando nuevas bajadas. Y así ola tras ola, levantando una tempestad más fuerte e incontrolable.
En la calle, se originaron tumultos entre especuladores y curiosos que se arremolinaban en Wall Street. La policía tomó medidas. Entre los corrillos circuló el rumor de que once especuladores arruinados se habían suicidado. A las 12'30, para controlar el follón, se ordenó desalojar las dependencias de la bolsa reservadas al público. Uno de los que salió a la calle fue Winston Churchill, que pocos meses antes había abandonado el Ministerio de Hacienda británico.
Increíble miopía del Pte. Hoover
Churchill se admira del “orden y la calma sorprendentes” que, dada la gravísima situación, mantenían los especuladores que estaban allí (...) ofreciéndose unos a otros paquetes enormes de acciones a un tercio de sus antiguos precios y a la mitad e su valor actual y sin encontrar durante muchos minutos a nadie lo bastante fuerte como para recoger las fortunas que se veían obligados a ofrecer”. Churchill, que llevaba tres meses en América dando conferencias y visitando amigos, había obtenido unas ganancias de na 5.000 libras jugando a la bolsa. Debió perderlo todo en el crack, pero jamás lo hizo público.” David Solar. El crack. Historia Universal del siglo XX. Historia 16


El día 28 se pusieron a la venta 9.250.000 de acciones, el índice de las acciones industriales cayó 49 puntos.

El 29, "martes negro", fue el día del crac. Se pusieron a la venta 33 millones de acciones al precio que quisieran ofertar por ellos (sólo se vendieron 16 millones). Este día se pensó en cerrar la bolsa, pero la leve recuperación del final animó a abrirla un día más. El índice cayó 43 puntos.



LA BOLSA EL MARTES 29 DE OCTUBRE DE 1929
“El martes 29 de octubre fue el día más devastador en la historia de la Bolsa de Nueva York y, posiblemente, el más devastador en la historia de todos los mer-cados. Todo lo peor de todos los días anteriores se dio cita en él. El volumen de contratación fue inmensamente superior al del “Jueves Negro”; la degradación de los precios alcanzó profundidades sólo superadas el lunes. La incertidumbre y la alarma fueron tan grandes como en cualquiera de los días citados. Tan pronto como abrió el mercado, se empezó a vender con enloquecida urgen-cia. Se ofrecían grandes masas de valores al precio que quisiesen dar; de haber continuado todo el día el ritmo de venta de la primera hora el volumen total habría sido de 33 millones de transferencias” 
Galbraith. El crac del 29.



El día 30 el índice subió 31 puntos y al día siguiente otros 21, fue un espejismo. Los tres primeros días de noviembre se cerró la bolsa, cuando se volvió a abrir siguió bajando (con algunas pequeñas recuperaciones: el 4 bajó, el 7 subió algo, el 8 volvió a bajar y los días 11, 12 y 13 bajó otros 50 puntos. El precio de las acciones continuó descendiendo hasta 1.932. El índice Dow Jones bajo de 115,43 en 1929 a 26,82 en 1932 (Néré). Dos ejemplos concretos, la Chrysler vio bajar sus títulos de 135 a 5 Dólares y el United States Steel de 250 a 22. Fue la ruina de especuladores, intermediarios financieros, bancos...



martes, 1 de agosto de 2017

ANTECEDENTES Y CAUSAS DE LA CRISIS DEL 29 (V): CONCRETANDO LAS CAUSAS DE LA CRISIS

Aunque muchos historiadores coinciden al señalar las causas de la Crisis de 1929, no todos lo hacen al indicar la importancia relativa de cada una de ellas. Concretando y completando lo ya expuesto en las entradas inmediatamente anteriores, podemos señalar como principales causas de la crisis:

1) SUPERPRODUCCIÓN O SUBCONSUMO

Terminada la Guerra, se suman a la de EE.UU. las producciones europea y extraeuropea sin que haya un aumento paralelo del consumo. Esto se traduce en un aumento de los stocks. De la evolución de producción norteamericana ya he escrito en una entrada anterior. También hubo una superproducción agrícola motivada por una serie de buenas cosechas desde 1.925 lo que se tradujo en un aumento de los stocks y una bajada de precios de los productos agrícolas (los precios agrícolas crecen mucho menos que los industriales lo que significó la ruina y menor capacidad de compra de muchos campesinos). De la situación de los agricultores norteamericanos he dejado constancia en otra entrada.

Nere sostiene que la crisis fue más bien de subconsumo originado por la mala distribución de la renta (orígenes sociales de la Crisis).  Un 5 % de la población de EE.UU. poseía un tercio de la riqueza. Los historiadores marxistas también destacan el subconsumo debido a la desigualdad dela distribución de los recursos, el sistema eras incapaz de satisfacer las necesidades de todos porque se apoyaba en la injusticia. Esta misma desigualdad ha sido puesta de manifiesto por uno de los más conocidos estudiosos de la Crisis, Galbraith.

2) INFLACIÓN DEL CRÉDITO

Muchos autores señalan las facilidades para conseguir créditos (dinero barato) muchos se emplean no para invertir en sociedades industriales o actividades productivas, sino para especular en bolsa o con terrenos en Florida (éstos multiplicaron su valor incluso por 20 en poco tiempo, fue el primer atisbo de la Crisis). La Reserva Federal favoreció los bajos tipos de interés

Para Galbraith la explicación tradicional de crédito fácil le parece un absurdo, ya que facilidades de crédito existieron otras muchas veces. Pone el acento en la mentalidad de los inversores de los créditos, muchos americanos pensaban que podían enriquecerse en la Bolsa sin ninguna otra actividad.

3) LA ESPECULACIÓN

En la sociedad norteamericana hay una obsesión por las ganancias a corto plazo. La enorme especulación bursátil (orgía especulativa) hizo que la cotización de los valores dejara de reflejar la marcha real de la economía. Muchos autores ponen su acento en esta especulación, Vázquez de Prada señala que era animada por el propio Presidente Hoover. De esta especulación me he ocupado en otra entrada.

4) ESTRUCTURA DEL SISTEMA BANCARIO

La estructura de la banca norteamericana no era la apropiada para un país que lideraba la economía mundial, era un punto flaco de su economía. No hay grandes bancos con sucursales por todo el país, hay unos 24.000 bancos la mayoría de los cuales operan en territorios muy limitados .Los bancos orientaban sus fondos a favorecer las especulaciones más que a apoyar los sectores esencialmente productivos.

5) OTRAS CIRCUNSTANCIAS QUE PUDIERON INFLUIR
  • Deficiente estructura de las sociedades anónimas.
  • Dudosa situación de la Balanza de Pagos Norteamericana.
  • Los  pésimos conocimientos económicos de la época. Los teóricos no ofrecieron a los políticos soluciones para frenar la especulación, ni más tarde soluciones que permitieran salir de la Crisis.
  • La actitud de las autoridades norteamericanas que, aunque ya desde 1.928 estaban preocupadas por la especulación, no se atrevieron a restringir el crédito, alegando que era muy necesario para la industria. De esta actitud suele culparse a la Reserva Federal de la que dice Galbraith que era de "una incompetencia estrepitosa". Sin embargo este organismo tenía dos cabezas (en Nueva York y en Washington) y sus opiniones no eran coincidentes lo que ayuda a explicar sus vacilaciones y sus decisiones a veces contradictorias. De todas formas, a comienzos de 1929 hizo un llamamiento a los bancos para que no prestaran a especuladores,
  • La excesiva rigidez monetaria tras la vuelta al patrón oro (en 1.925 lo había hecho de una forma unilateral Gran Bretaña).



jueves, 20 de julio de 2017

ANTECEDENTES Y CAUSAS DE LA CRISIS DE 1929 (IV): LA ESPECULACIÓN BURSÁTIL EN ESTADOS UNIDOS 1924-1929

El exceso de liquidez que experimentó la economía norteamericana (como resultado de la prosperidad económica y la llegada desde Europa de capitales que eran el reembolso de los préstamos que Estados Unidos había facilitado al Viejo Continente durante y después de la Guerra) se orientó hacia la bolsa donde se obtenían grandes y rápidos beneficios.

El alza especulativa comenzó en 1.924 y siguió en 1.925. En 1.926 pareció imponerse una racionalización, pero desde 1.927 la cotización de las acciones se disparó. El 12 de junio de 1928 se produjo el primer retroceso de la bolsa, pero se volvió al alza desde el mes siguiente. La primera caída seria que se produjo en marzo de 1929: el día 26 la Bolsa cayó 30 puntos, pudo ser el día del Crack; sin embargo, gracias a la acción de algunos banqueros (sobre todo E. Mitchell), la confianza volvió y con ella de nuevo la especulación. La Bolsa continuó su euforia a pesar de algunos síntomas como la contracción en la industria de la construcción en los primeros meses de 1929.

Las gráficas y tabla adjuntas ponen claramente de manifiesto la evolución de la bolsa.

Edit. Vicens Vives





Comienza a forjarse el mito de la posibilidad de enriquecerse en la bolsa y de que la mayoría de los americanos especulaban en la bolsa. Una de las muchas leyendas del Crack, en realidad, sólo era un 5 % de las familias americanas las que invertían en la bolsa, aunque un 3,3 % lo hacían a crédito.

“Muy pronto un negocio mucho más atractivo que el teatral atrajo mi atención y la del país. Era un asuntillo llamado mercado de valores. Lo conocí por primera vez en 1926. Constituyó una sorpresa agradable descubrir que era un negociante muy astuto. O por lo menos eso parecía, porque todo lo que compraba aumentaba de valor. No tenía asesor financiero. ¿Quién lo necesitaba? Podía cerrar los ojos, apretar el dedo en cualquier punto del enorme tablero mural y la acción que acababas de comprar comenzaba inmediatamente a subir. Nunca obtuve beneficios. Parecía absurdo vender una acción a treinta cuando se sabía que dentro del año doblaría o triplicaría su valor”. Groucho Marx, “Groucho y yo”


“El chófer del rico conducía con sus oídos puestos en los asientos de atrás para recoger noticias sobre un inminente movimiento en Bethlemen Steel; él mismo poseía cincuenta acciones por las que había depositado una aval que le cubría una variación de diez enteros. El hombre que limpiaba los cristales de la venta-na en la oficina del agente de cambio y bolsa hacía una pausa para observar los valores, pues estaba considerando la oportunidad de convertir sus escasos ahorros en unas pocas acciones de Simmons. Edwin Lefèvre (informador de la mar-cha de la bolsa) refirió el caso del criado de un agente de cambio que ganó casi un cuarto de millón jugando en el mercado; el de una veterana enfermera que cosechó treinta mil gracias a las confidencias de agradecidos pacientes; y el de un pastor de Wyoming que vivía a treinta millas del ferrocarril más próximo, quien compraba o vendía miles de acciones en un día.” Harper. Only Yesterday. 1931. An Informal History of the 1920's.

“Empero existe más peligro de exagerar el interés popular por el mercado que de infravalorarlo. El tópico de que en 1929 todo el mundo “jugaba en la bolsa” no es ni mucho menos literalmente verdad. Entonces, como ahora, el mercado de valores era para la gran mayoría de obreros, agricultores y empleados -es decir, la gran mayoría de los norteamericanos-, algo remoto y vagamente siniestro. Entonces, como ahora, pocos sabían cómo había que arreglárselas para comprar títulos; la compra de valores a plazo y con fianza era en todo caso un hecho tan alejado de la vida real de la masa de población como el Casino de Montecarlo. (...) De modo que sólo un millón y medio de personas -de una población de unos 120 millones de personas y de 29 a 30 millones de familias- participaron activa-mente de alguna manera en el mercado de valores.”
John Kenneth Galbraith. El crack del 29.

Hay que destacar, por sus catastróficos efectos posteriores, la práctica extendida de pedir préstamos para comprar acciones poniendo muchas veces las propias acciones como garantía del crédito. Son préstamos a muy corto plazo. Los prestamos para operaciones bursátiles en 1928 habían alcanzado la cifra de 6.000 millones de dólares y más de 7000 en las vísperas del Crack. Las autoridades monetarias, a pesar de percibir los peligros de una especulación exagerada, fueron incapaces de tomar medidas para acabar con esta práctica. Cuando las acciones subían continuamente no había problema, pero cuando la bolsa se desplomó se arruinaron los posesores de acciones y los que le habían prestado para su compra (la garantía de su préstamo valía poca cosa).


martes, 18 de julio de 2017

ANTECEDENTES Y CAUSAS DE LA CRISIS DEL 29 (III): LA "PROSPERIDAD" NORTEAMERICANA DE LOS AÑOS 20

En la segunda mitad de la década de los veinte la producción manufacturera de Estados Unidos experimentó un gran auge (muy superior al del comercio mundial); el crecimiento se aprecia bien en la siguiente gráfica:






El porcentaje sobre el total que correspondía a la producción manufacturera norteamericana no hacía sino aumentar:  en 1913 era el 35 % de la producción mundial y en 1929  había subido  a un 44,8 %.

Los que pudiéramos definir como "sectores antiguos" crecieron a un ritmo menor. Por ejemplo, el sector del algodón se industrializó en mucho países y ofreció una fuerte competencia o el de la siderurgia que sufrió un cierto retroceso al finalizar la fuerte demanda que se produjo tras la Guerra.

Los que crecieron con fuerza fueron los "secores modernos", especialmente la industria del automóvil que se convirtió en la industria "punta" del momento. Una industria muy concentrada en pocas firmas. En 1929 se producían en los EE.UU. el 88,5 % de los automóviles del mundo (unos 5 millones de coches anuales) y concentraba el 75 % del parque automovilístico mundial. La producción de automóviles aumentó un 33% anual entre 1923 y 1929. Esta industria fue la pionera en adoptar nuevos sistemas de producción introducidos por H. Ford (innovación,  mecanización, estandarización, planificación y organización del trabajo...) y de ventas (a plazos, a crédito..). Esto explica su éxito.



Hubo un cambio grande en la procedencia de la energía, se incrementó la utilización de la electricidad (se duplicó entre 1923 y 1929) y el petróleo (su crecimiento se debió en gran parte a la extensión del automóvil). Los electrodomésticos de popularizaron en los hogares norteamericanos.

Fueron unos años en que se fue imponiendo el consumo de masas facilitado por la extensión del crédito barato y de las ventas a plazos y alentado por la publicidad y la política comercial de los nuevos grandes almacenes. La moda y los gustos cambiantes  se van imponiendo (bien es verdad que su ámbito quedaba limitado a los espacios urbanos de las grandes y medianas ciudades). El gasto destinado al ocio (práctica de deportes, viajes vacacionales, asistencia a espectáculos de masas....) va ocupando un lugar cada vez más importante en el presupuesto familiar. Este consumismo exagerado llevó a muchas familias a endeudarse tal vez demasiado arriesgadamente. Algunos han tildado a esta situación como la “revolución de los consumidores”.




Sin embargo no es todo “color de rosa”. Esta situación de aparente prosperidad escondía  muchos desequilibrios. Las diferencias sociales no disminuyeron, sino que se agudizaron. Había una enorme desigual en la distribución de la renta (ver gráfica adjunta). El bajo poder adquisitivo de amplias capas de la población por el débil aumento de los salarios hizo que no se pudiese absorber el crecimiento de la producción (sobreproducción). El dibujante G. Grosz plasmó bien en sus dibujos esta "opulencia y miseria" (ver en otra entrada de este blog)

Este tipo de "capitalismo del bienestar" (welfore capitalims) contribuyó a desmovilizar las actividades sindicales (especialmente por el aumento de los trabajadores del sector terciario poco politizados) lo que iba a notar ls obreros tras la llegada de la crisis.

Los agricultores fueron un sector que no participó de la prosperidad de los años veinte, más bien al contrario. Los precios agrícolas se comportaron de muy diferente manera que los industriales, comenzaron a bajar desde 1925.  El caso del trigo refleja las constantes bajadas de los productos agrícolas. La mayor capacidad productiva debido a la mecanización y la competencia de la producción de nuevos países  ("tierras vírgenes") y la recuperación de la agricultura en los países europeos tuvieron mucho que ver en esta bajada de precios.

A la vez, los stock aumentaban ya que muchos agricultores (especialmente los que debían saldar sus créditos) trataban de producir más para compensar la bajada de precios con lo que contribuyeron a acentuar su descenso. Se llegó a quemar grano para intentar aumentar su recio. Las tijeras que refleja la siguiente gráfica fueron muy perjudiciales para los agricultores norteamericanos.

Edit. Vicens Vives

"Las fuertes bajas de los precios agrícolas no representaron un aumento correspondiente de la demanda, y tampoco tuvieron como consecuencia una disminución de la producción como ocurría en la industria, sino que provocaron un incremento del cultivo, esperando compensar la pérdida sobre el precio unitario, al aumentar la cantidad de unidades producidas”.
H. Gideouse. Revista económica internacional. 1934.

A pesar de lo señalado, en EEUU se fue creando un ambiente desmedidamente triunfalista que de ninguna manera parecía presagiar una crisis de enormes proporciones, más bien se creía que se estaba a punto de llegar a la sociedad de la abundancia, sin tener en cuenta los enormes desequilibrios apuntados más arriba. Así lo demuestran las increíbles afirmaciones de los presidentes Coolidge y Hoover o las del presidente de la Bolsa de Nueva York en 1928:

“Muchas personas no han comprendido que se han terminado los ciclos económicos tal como los hemos conocido nosotros. Por lo que a mí respecta, estoy convencido de la solidez de la prosperidad americana y ésa es la opinión de la mayoría de los hombres de negocios en los Estados Unidos y en el mundo entero” (Pte. Bolsa de N. York)

“El Congreso puede considerar el presente con satisfacción y encarar el futuro con opti-mismo, ya que la fuente principal para esta bendita situación sin precedentes reside en el carácter del pueblo norteamericano.”
Calvin Coolidge. Declaraciones. Diciembre de 1928.

"La fuente principal para esta situación, sin precedentes, reside en el carácter e integridad del pueblo norteamericano". (Hoover)

domingo, 9 de julio de 2017

ANTECEDENTES Y CAUSAS DE LA CRISIS DE 1929 (II): LA CRISIS DE 1920-21



Los problemas de posguerra señalados en una entrada anterior de este Blog fueron los desencadenantes de la crisis de 1921,  “la primera y más grave de las crisis de estabilización” al decir de NERE. "Esta crisis tiene la originañidad de ser una de las primeras, o tal vez la primera que se siente universalmente" (VV. AA. "Nueva historia económica mundial, edit. Vicens Vives). Fue una crisis profunda, pero de corta duración.

¿Una crisis de superproducción o de subconsumo?


Las principales manifestaciones de la crisis fueron:
  • Una caída de la producción ante el aumento de los stocks. En la gráfica se aprecia la caída de la producción industrial en Estados Unidos en 1921. Este fenómeno también se experimentó en Europa.

  • Un parón en la subida de precios que pronto se transformó en una bajada como se aprecia en la siguiente tabla.

  • Fuerte aumento del paro que generó fuertes tensiones laborales.

Los Estados reaccionaron adoptando medidas deflacionistas y disposiciones proteccionistas que obstaculizaron el comercio internacional (la más significativa fue la Tarifa Fordney-MacCumber en los EE.UU.).

En 1922 se reunió la Conferencia de Génova que, entre otros objetivos, pretendía intentar adoptar una política conjunta para salir de la crisis y tratar de volver al patrón oro y poner fin al desajuste monetario. Logró estabilizar las monedas debido al establecimiento de dos divisas clave (libra y dólar) que, además del oro, debían servir como cobertura de los billetes emitidos. Sin embargo, hasta 1924-26 no se pudo volver al patrón oro.




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